| Armonías
En los diferentes temas que Hilda Aloe aborda en sus pinturas hallamos
un mismo común denominador que las caracteriza. Es su visión
armónica y serena de las cosas. Su predilección temática
tiene también mucho que ver en ello. Barcas en reposo, serenas
marinas, paisajes floridos, naturalezas muertas con frutas y flores,
son temas propicios para que su mirada positiva se pose con sentido
plástico en ellos.
Para lograrlo se vale, principalmente, del color. Su cromatismo
es atemperado, sin grandes contrastes ni recursos efectistas. Se
desliza sensualmente y sin estridencias sobre la superficie de sus
telas. No hay rupturas ni quiebres o fragmentaciones. Es como si
aquella noción de Paul Cézanne acerca de que en la
pintura de una manzana era posible expresar al mundo, hallara en
esta artista una resonancia presente.
En esa cualidad cromática, más intuitiva, sin duda,
que fruto de una deliberada y reflexiva determinación, hallamos
las mayores cualidades expresivas de esta artista. Hay en ello una
captación sensible del tema tratado que atrae al contemplador
como una respuesta esperanzada a su propia visión.
En un mundo tormentoso y atormentado como el que nos acecha en
nuestros días, las pinturas de Hilda Aloe son como un remanso
que nos
lleva a considerar la posibilidad de hallar respuestas más
tranquilizadoras para nuestras acosadas percepciones de la realidad
actual.
Fermín Fèvre
Buenos Aires, julio de 2004.
Palabras y Palomas
Si de algún paisaje urbano se trata, en relación
a la rica y variada pintura de esta artista, que tambien sabe, llegado
el caso, engalanarse con los colores del arco iris, paradigma de
todo artista plástico, no podrá ocultarse cierta sorpresa
al descubrir que esas calles estan casi siempre custodiadaspor edificios
auteros y antiguos, que rechazan la galanura de la galanura de la
gloria del cielo y de los días, para cobijarse en gams bajas
de una tristeza que se ha ido entretejiendo en torno de esos muros
y de esas mensulas, formando un velo de inocultable tradición.
Dibujante perfecto, sería, injusto para con ella pensar en
alguna tradición.
Entrega el color, tal como lo hace en algunas de sus cuadros, bosques
y praderas florecidos en el fervor de la primavera, se comprende
que la autora es capaz y en grado extendido de cantar igualmente
a la alegria.
Mucho y bueno es lo que pinta Hilda Aloe, que esa pintura suya simboliza
igualmente a otras palomas portadoras de paz,ahora que los hombres
parecen decidirse a tergiversarla, y que quienes son como Hilda
continuen hablando con pigmentos, pinceles y telas, porque siempre
habrá quien los escuche.
César Magrini
Escritor y Crítico de Arte
A.A.C.A. |